Thursday, August 31, 2017

Diana, Princesa de Gales; Reina del Globo



Tema: Diana: princesa de Gales, reina del globo.
Subtema: La familia real británica como icono socio-cultural difundido bajo el fenómeno de la globalización; caso de estudio de Diana, Princesa de Gales.
Introducción.
“El mejor ejemplo de lo que es globalización lo tenemos en el caso de la princesa Diana:
Una princesa británica, con un novio egipcio, que usa un celular sueco, que choca en un túnel francés, en un auto alemán con motor holandés, manejado por un conductor belga, que se empedó con whisky escocés. A ellos les seguía de cerca un paparazzi italiano, en una motocicleta japonesa, que tomaba fotos con una cámara taiwanesa, para una revista española. Ella fue intervenida por un medico ruso y un asistente filipino que utilizaron medicinas brasileñas....”   Ronald Hilton - 2/07/01
La globalización ha agudizado la atención internacional hacia la monarquía británica.  La monarquía británica es una institución que se le conoce por ser, según Robert Lacey, la esencia de la cultura en el Reino Unido.  Un soberano, que reina y no gobierna, con la institución que lo acobija-el establishment o la casa real-, hacen contrapeso en la política publica establecida al dar estabilidad jerárquica al sigiloso sistema parlamentario que caracteriza la democracia británica. Si la monarquía ha sobrevivido a cambios políticos y sociales durante mil años:  ¿Como se interrelacionan la monarquía y la globalización? ¿Cómo se proyecta la monarquía en la villa global con la caída del segundo mundo? ¿Quién es Diana, princesa de Gales? ¿Qué pertinencia tiene la figura ésta para un estudio iconográfico del fenómeno monarquía-globalización?
  La caída del sistema bipolar mundial -capitalista versus marxista- trajo avances en la  tecnología a nivel global dando acceso a la información a todos los confines del mundo. La tecnología ha logrado a que el icono llamado la monarquía británica se perciba como un fenómeno más personal y accesible; no solamente a los constituyentes de la misma si no al mundo entero.
En la era de la globalización- era donde el primer mundo dicta las pautas políticas- Estados Unidos se antepone como líder hegemónico del mundo.  Su compañera, Gran Bretaña, ofrece una institución de contrapeso al republicanismo estadounidense; la familia real británica. Al insertar la globalización con la iconografía de la realeza, se da la percepción que en el nuevo orden mundial, mientras los Estados Unidos gobierna- como el primer ministro del mundo- Gran Bretaña reina con la familia real.  Las bodas, las muertes y los nacimientos de herederos ya no solo competen a los súbditos de la mancomunidad de naciones, sino que trascienden a niveles globales de tal magnitud que la muerte súbita de una princesa británica se convierte en un evento mundial tan relevante como para que las cadenas de CNN entre otras estuvieran semanas completas lanzando una intensa campaña periodística comparada con el comienzo de una guerra o la caída de algún régimen en cualquier país. Diana, Princesa de Gales se convierte en el icono quasi-perfecto de la globalización debido a los factores que hicieron que se convirtiera de Princesa británica a “Princesa del Globo”. 
En este estudio se pretende entrelazar el efecto que ha tenido el fenómeno globalización dentro de la institución de la monarquía británica.  Se conducirá un caso de estudio utilizando libros de textos específicos, revistas profesionales y documentos audiovisuales sobre el protagonismo, la vida y la relación de Diana, Princesa de Gales con los fenómenos de la globalización.  La hipótesis resulta veraz pues la globalización  sí ha tenido un impacto de difusión publicitaria para la familia real británica, transformando la monarquía de un sistema proto-político en Gran Bretaña a un fenómeno de interés socio-cultural a un nivel mundial.
Este estudio encuentra limitaciones en los siguientes aspectos.  En primer lugar los autores no vinculan los dos fenómenos, el de la globalización con el estudio de un protagonismo de Diana, princesa de Gales, como icono del fenómeno antes mencionado.  Hay pocos estudios profesionales sobre el tema, la mayoría tienden a medir el efecto sociológico de perdida colectiva que causo la muerte prematura del personaje estudiado. Al verse vinculada directamente la prensa con el fatídico final de la princesa, esta como fuente primaria resulta académicamente contaminada para un estudio serio. Entre otras dificultades acaecidas se puede mencionar el factor tiempo
Mis más profundos agradecimientos son para: Dios, primer motor en el orden teleológico de mi vida y del sentido de las cosas; para mi madre, Nora E. Figueroa y mi abuela Esperanza Díaz Vda. De Figueroa. Me quito el sombrero ante los bibliotecarios de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras y la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. A la Dra. Luz I. Pérez Quiñones y al catedrático que imparte el curso, el Dr. Luis Ángel Ferrao, por inculcar una disciplina académica de excelencia y fomentar la integración curricular en nuestros cursos de historia.  Dedico esta humilde aportación a la Profesora Luz Celenia Torres, para mí simplemente Lucy, una segunda madre y veraz maestra de las humanidades como fuentes del humanismo que encontramos en el calor fraternal.
La Dianamanía y el tacherismo.
Cuando las corrientes neoliberales en Gran Bretaña y los Estados unidos andaban en todo su apogeo, Diana se convierte en propiedad en la esposa de Carlos Alberto Felipe Jorge, Príncipe de Gales y heredero de lo que quedó de un imperio británico.  En 1981, Diana se compromete en febrero con Carlos, creando gran expectativa en una institución débil, la monarquía, que para muchos expertos en la material, en esos momentos estaba sufriendo los embates de ser una institución demasiado ortodoxa, vista como inapropiada para los cambios generacionales en la sociedad británica.  Políticamente, Estados Unidos había tomado la batuta imperial en el mundo bipolarizado que provocó la Guerra fría, Gran Bretaña solo era un rastro de lo que fue hasta la primera mitad del siglo XX.  Ya no existía el imperio británico, solo una crisis económica dejada por el programa de estado benefactor de los laboristas durante y después de la segunda Guerra mundial. 
El historiador John A. Taylor argumenta que la princesa de Gales se convierte en una especie de primera dama para la figura política de Margareth Thatcher.  Thatcher impacta los británicos políticamente; moviendo el país con una fuerte virazón a la derecha neo-liberal cónsone con su homologo norteamericano Ronald Reagan.  Diana se convierte en el carisma necesario para la frivolidad política del movimiento.  Al casarse con el príncipe Carlos e integrarse a la monarquía británica, Diana crea en los británicos un efecto enternecedor que domina la psiquis del país.  La princesa se convierte en lo que Taylor llama “the bluest of the blues” (la mas azul de los de sangre azul) y su figura es literalmente adorada en todos los confines del reino.  A tal punto que a este efecto se le llama la dianamania.  Un efecto sico-social que le resultó maquiavélicamente perfecto al movimiento tacherista para continuar en el poder por largos años.  El tacherismo- modelo neoliberal británico- sirvió como una antesala a los eventos políticos y sociales que darían paso a la globalización que se crea durante la década  de los 1990’s. 
La monarquía británica simbolizó aquellos valores que representaban balance y equilibrio social.  De acuerdo con el historiador Charles Anderson, la sociedad británica cambio de valores sociales en el periodo correspondiente de 1980 a 1990.  La monarquía británica representaba los intereses afectivos de las iglesias litúrgicas de la comunión anglicana, una postura moderada con dirección hacia la derecha conservadora.   Mientras la institución monárquica se mantenía en estas tendencias afectivas, la sociedad británica-principalmente con la llegada de la tecnología que sirvieron como llave de la villa global-completó una descomposición social de los valores moderados propugnados por la corona.  El nuevo consenso deconstructor de valores comenzó con el neo-liberalismo que ofreció la incumbencia de Margareth Thatcher.  Por otro lado, Diana se convirtió en el icono nacional que resentía las políticas frívolas del tacherismo.  El estoicismo protestante del estado benefactor que cargaba la sociedad británica era anhelado por medio de la proyección carismática que ofrecía Diana ante los súbditos ingleses.  La sociedad no estaba preparada para abandonar aquellos valores de ayuda mutual y de asistir al desamparado que aprendieron en la primera y segunda guerra mundial.  
Cuando cae el poder conservador en Gran Bretaña, y la dama de hierro-Margareth Thatcher- así como su política neo-liberal fue rechazada en la conciencia política de los británicos, Diana se convirtió en un  símbolo nacional del neo-carisma protestante que habría unido a los bretones en las guerras mundiales.  De acuerdo con Anderson, el símbolo proyectado a través de los medios globalizados de comunicación sonde se exhibía a Diana explotando su carisma en trabajos de servicio a los enfermos de Sida y las victimas de esta pandemia en la india fue lo que de llamo el “fenómeno Diana” y que influyo indirectamente el contexto de la elección de Tony Blair como primer ministro del Reino Unido de Gran Bretaña.   Este sentimiento se difunde alrededor del mundo asociando a la princesa Diana con la Madre Teresa de Calcuta y su gesta estoica en la India. 
La tecnología y la monarquía.
La monarquía constitucional británica se ha nutrido de los avances de la tecnología desde la época de la reina Victoria.  El jubileo de diamante de dicha monarca fue uno de los primeros eventos en ser grabado en video en 1900.   Su hijo, el Rey Eduardo VII, incursionó en el uso de los medios de comunicación para difundir el carisma de la institución de la corona, proyectándose en videos grabados de las ceremonias hechas en Londres y difundiéndolo por todo el imperio británico.  Sin embargo, fue la presente monarca, Isabel II, la que explotó el uso de la televisión y la radio en sus viajes hacia los diferentes confines de la mancomunidad de naciones británica.  Sus viajes a la India, Malasia y Tailandia, donde se proyectaba a la reina asimilando actividades culturales como montarse en elefantes dieron poder a la institución monárquica luego de la segunda guerra mundial.
Los peritos en historia y sociología entienden que los monarcas del siglo XX y XXI necesitan usar los medios de comunicación para influenciar la vida de sus sociedades súbditas así como la manera de como sus corona se proyectan y son percibidas.  Entre los métodos de manipulación de los medios tenemos los mensajes dirigidos en los eventos importantes, por ejemplo, aperturas al parlamento y el mensaje de año nuevo a la mancomunidad de naciones por parte de la reina de Inglaterra. 
En el caso de la Princesa Diana, los medios de comunicación abrumaron a esta figura desde el principio de su matrimonio con el heredero de la corona británica.  Sin embargo, concurrente con el desarrollo de la globalización, el avance tecnológico y la hegemonía estadounidense luego de la primera guerra de Irak en el 1990, la princesa de Gales-al igual que la reina de Inglaterra-aprendió a utilizar los medios de comunicación a su favor. El dominio de los medios de comunicación, el enfoque a proyectar un carisma mundial y la mezcla de estos últimos dos con la formación de la villa global dio paso a una incandescente popularidad internacional. Tan potente y posteriormente abrumadora resultó la misma en los medios de difusión, que muchos aseguran que la pasión por cubrir una historia de este personaje emanado de la corona terminó con la vida de ella misma.
Junto a la caída del imperio Ruso, la hegemonía norteamericana en el mundo con la primera guerra de Irak y la eficiencia política de los gobiernos neo-liberales de Margareth Thatcher-John Mayor en Gran Bretaña, Ronald Regan-Geroge Bush en los Estados Unidos y Helmut Khol en la Alemania unida; surgió el escándalo de separación matrimonial de los príncipes de Gales.  La magnitud del escándalo de una separación estribaba en el hecho de que el Príncipe de Gales, como heredero a la corona británica, se convertiría en la cabeza nominal de la comunión eclesiástica anglicana.  Por ende, un divorcio no era permisible hasta entonces en la figura de un futuro monarca británico.
En el ámbito de la globalización como fenómeno se dió lo que el Dr. Luis Angel Ferrao destaca en su cátedra como el fenómeno CNN.  Luego de los eventos de la plaza de Tiannamen, los reporteros destacados en aquel evento lograron una atención mundial sin precedentes, lo que comenzó una subcultura de acceso a la noticia inmediatamente surge.  De la misma manera esto ocurre con los periodistas que cubrieron la primera guerra de Irak, en donde informaban minuto a minuto todo lo acaecido en aquella guerra que marcó en el ámbito mundial la hegemonía  estadounidense, lo que políticamente dictó lo conocido como el efecto cónsone de la villa global.
El escándalo de la casa real británica junto al hambre periodística del fenómeno tecnológico de CNN comenzó a tener un efecto inexorable en la vida de la princesa de Gales.  Una vez separada de su marido, siendo madre del futuro rey del Reino Unido, el príncipe Guillermo de Gales, causaba gran sensación ver la vida de una princesa que como describieron los medios mundiales, se había caído de los cuentos de hadas.  Los medios de comunicación, tanto profesionales como aquellos de prensa rosada pagaban una horda de paparazzis para seguir paso a paso los movimientos de la princesa de Gales.  En definitiva, Diana significaba un jornal económicamente suculento para el efecto de continuidad de noticia inmediata que perpetuó el fenómeno de CNN.
Los medios de comunicación comenzaron a depredar en el posible evento de un divorcio desde que se vislumbró la separación de los príncipes.  La tecnología había hecho a los príncipes, en particular a Diana, figuras pertinentes a niveles internacionales.  La globalización cambió lo que se conoció como la dianamanía a un ente mundial demasiado lucrativo, y el escándalo de que los príncipes de Gales se separaban por líos de falda acrecentaba el apetito de las grandes corporaciones de medios de comunicación que se lucrarían con esta historia.
Los rumores de otoño de 1992 de que una separación entre los príncipes era inexorable, vino con el hecho de que ambos cónyuges habían tenido relaciones extramaritales durante sus últimos años del matrimonio.  Escritores como periodistas comenzaron una industria multimillonaria que se logró gracias a la rápida difunción que trajo la tecnología de la era de la villa global-engendrada por la tecnología armamentista que provocó la guerra fría-.
Uno de los eventos de medios de comunicación que revolucionó el fenómeno de separación de los príncipes de Gales, convirtiéndolo en un verdadero espectáculo fue la biografía de la princesa Diana escrita por el autor Andrew Morton.  La biografía, rápidamente difundida a nivel mundial daba una explicación maniqueísta de los motivos de la separación, poniendo a Carlos de Gales como el malo-príncipe infiel y frívolo que nunca quiso a su esposa- y victimizando por completo a la princesa Diana.  Este libro tomó mas credibilidad que cualquier otro por el hecho de que-según lo estipulo la revista americana Newsweek, las revelaciones eran muy especificas sobre los eventos que narraba, haciendo perfecto sentido con lo poco revelado en publico sobre la vida de los príncipes de Gales.
Diana se convirtió de reina de los medios a una presa de la prensa internacional, que con avances tecnológicos y los acontecimientos entre ella y su marido, la situación llego a costar millones para la prensa internacional.  La prensa buscaba cualquier cosa para explotar la imagen de los príncipes de Gales.  En 1990 un gerente retirado de un banco de Londres contactó el periódico amarillista The Sun  para ofrecer grabaciones en cinta entre supuestamente la princesa Diana y un amigo de esta James Gilbey en la que implicaban relaciones sentimentales entre estos.  Los medios también resucitaron noticias sobre otros  hombres que alegaron tener vínculos y menesteres personales con la princesa de Gales, como el tutor ecuestre de esta, James  Hewitt.  Las sumas ofrecidas por la prensa eran tan onerosas que los periódicos compraban a los testigos fácilmente  ¿Cual era el factor que hacía que las noticias de las princesas tomaran tanto valor adquisitivo y monetario?  El interés internacional por la figura de la princesa de Gales catalizado por la tecnología de la nueva era de la villa global.  
La separación y la “Guerra de Gales”.
Los príncipes de Gales se separan en 1992, evento que lo anuncia el primer ministro John Major al parlamento británico.  Aún cuando la corona ya había tomado la determinación de anunciar la separación, los miembros del partido conservador y su lider político le preocupaba la imagen negativa que se pudiese generar sobre la decisión en la opinión dentro y fuera del suelo británico la separación.  A favor de la princesa de Gales, el primer ministro John Major aseguró que la separación no implicaba que Diana se convirtiera en la reina de los británicos algún día.
En el año de 1993 la princesa, anuncia que debido al clima abrumante que le provoca el constantemente ser asediaba por los medios de comunicación se retira de la vida publica, aunque continuaría con su trabajo de obras de caridad.  La princesa logra mantener un bajo perfil por lo menos en dos años, en este momento, la princesa negocia con el gobierno un puesto de embajadora con el gobierno británico, pero las negociaciones quedan en nada.
Tratando de usar la misma estrategia de su esposa, el príncipe Carlos se hace entrevistar por el periodista Jonathan Dimbleby, y se publica un libro sobre la versión del príncipe sobre los hechos.  Era la primera vez en la historia de la familia real británica que se utilizaba los medios de comunicación como entes de apología para la proyección de imágenes ante el  mundo.  La globalización convirtió a la realeza en una institución que tendría desde entonces que luchar por el prestigio benefactor que antes aparecía en la casa real como algo inherente.  El escándalo del conflicto Carlos-Diana lleva a ambos cónyuges a una lucha por el dominio de las comunicaciones a su favor, no solo ante el Reino Unido, sino ante el mundo.  De príncipes en cuna de oro Carlos, tuvo que proyectar su supuesta inocencia por el bien de su futuro como rey y el de las instituciones que algún día representaría: la mancomunidad de naciones y la comunión anglicana.
En noviembre del año siguiente, Diana responde a la acción de Carlos con una entrevista no autorizada por las debidas instituciones británicas en el Panorama Program de la BBC.  La entrevista resultó aparte de controversial, muy llamativa debido a que la princesa de Gales le informa a Su majestad, La reina Isabel II de dicha entrevista luego de haberla realizado, rompiendo con todo el protocolo de la corona inglesa.  La entrevista logró el mayor record de audiencia en la historia del programa televisivo; con más de veintiún millones de espectadores registrados como televidentes, eso solo en el Reino Unido.  Los medios de comunicación declararon a Diana como la ganadora del acervo periodístico al ser comparadas la entrevista con la de su marido.
Las reacciones publicitarias no se hicieron esperar, en la Portada del periódico londinense de The Daily Telegragh, se reseñó: “ su compostura y su fluidez estuvo a la altura de cualquier hombre o mujer de estado.”   Mientras que la BBC afirmó que Diana no fue editada durante la entrevista, se denotaba que la princesa de Gales estaba dispuesta a manipular los medios de comunicación a su favor repostando excelentemente las preguntas.  Todo se hizo de manera espontánea, hasta la famosa frase aludiendo al romance de su esposo con Camilla Parker Bowles: “habemos tres personas en este matrimonio por lo que me resulta abrumante”.
Divorcio y Muerte
Las últimas acciones de la princesa Diana ante la BBC pusieron fin a cualquier posibilidad de una reconciliación entre los príncipes de Gales.  En una acción sin precedente, la reina de Inglaterra, cabeza de la familia real le pide a la pareja que peticionen el divorcio de una vez y por todas.  El 29 de febrero del 1996, Diana dio su consentimiento para el divorcio.  Se anunció que el divorcio sería efectivo a partir de Julio de 1996, la princesa tendría palabra en lo que respectaba a sus hijos y la custodia sería compartida.  Diana ya no ostentaba el título de Su alteza real, sino que se le conocería como Diana, Princesa de Gales.
La princesa divorciada, la cual estableció un precedente en la casa real, siendo esta ahora una madre soltera, no vería una aminoración de su popularidad con la salida de la casa real.  Al contrario, esto la convirtió en mujer símbolo de la sociedad moderna de la globalización.  Diana continuó con su rol diplomático como princesa de Gales luego de divorciada.  Comenzó a enfocarse en personas con enfermedades terminales y a las victimas de la guerra de los Balcanes.  En 1997, su carisma vio acrecentarse al tener una reunión privada en Nueva York con la Madre Teresa de Calcuta. 
En el verano de 1997, Diana paso tiempo con su amigo Dodi Fayed, ambos fueron perseguidos por la prensa sin discreción ninguna.  Diana continuaba siendo una noticia ambulante.  El 31 de agosto de 1997 los paparazzi’s siguieron a la princesa luego de una cena de la pareja en el hotel del padre de Fayed, el Ritz Carlton de Paris.  Según las investigaciones hechas por el gobierno francés: la combinación de la rapidez del vehiculo debido a la persecución de los paparazzi’s y un estado de embriaguez legal del chofer del carro de Diana hicieron que se diera un fatal accidente de trafico que provocó horas después el deceso de Diana.  Según Robert Lacey, muchos testigos oculares reportaron que mientras ocurrió el accidente, en vez de ayudar, la prensa continuo con la toma de fotos de los sucedido, obstruyendo el trabajo de las autoridades francesas y violando con la ley del buen samaritano, que requería a todo testigo a ayudar en un accidente de dicha índole.
Si la vida de Diana ya se había convertido en un icono de la villa global, su muerte fue un shock colectivo para todo el mundo.  En su declaración oficial el primer ministro de Gran Bretaña declaró que la muerte de Diana no solo conmocionó a Gran bretaña sino al mundo entero.
“She was a wonderful and warm human being. Though her own life was often sadly touched by tragedy, she touched the lives of so many others in Britain - throughout the world - with joy and with comfort. How many times shall we remember her, in how many different ways, with the sick, the dying, with children, with the needy, when, with just a look or a gesture that spoke so much more than words, she would reveal to all of us the depth of her compassion and her humanity. How difficult things were for her from time to time, surely we can only guess at - but the people everywhere, not just here in Britain but everywhere, they kept faith with Princess Diana, they liked her, they loved her, they regarded her as one of the people. She was the peoples princess and thats how she will stay, how she will remain in our hearts and in our memories forever.”
El mundo despidió a lo que el primer ministro en su mensaje enmarcó como la princesa del pueblo con flores y llanto a un nivel colectivo.  Las personas esperaron horas en fila para firmar el libro de condolencias que tuvo que darse en todas las embajadas británicas del mundo.  En Gran Bretaña nada más pasaban cien mil personas al día para firmar dicho record histórico.  
Ante este fenómeno, la misma reina de Inglaterra, Isabel II tuvo que hacer un boletín televisivo en el que pago tributo a la princesa fenecida.  Era la segunda vez en sus cuarenta y cinco años de reinado aparecía en la televisión fuera de su mensaje anual de navidad. La primera vez era por asuntos extremadamente importantes de la guerra fría.  La reina, tuvo que ensalzar las virtudes de Diana, siguiendo el consejo de nuevo gobierno, liderado por el primer ministro, Tony Blair.   El no haber seguido tal rompimiento del protocolo, han señalado muchos expertos en los estudios sociales, historias y ciencias políticas hubiera dado un estocado final a la institución ortodoxa llamada la monarquía británica.  La muerte de Diana, terminó modernizando los viejos cimientos de la casa real británica y acoplando a dicha institución hacia la era de la globalización.
El Funeral de la Princesa Diana se llevó a cabo en consenso del gobierno, de la casa real y de la familia Spencer.  Aunque Según el historiador Robert Lacey, Diana prefirió, luego de divorciada, un funeral privado en el palacio de la familia- el palacio de los Condes Spencers-, se concluyo que debido a la popularidad  creada por los medios de comunicación y el shock que provocó su muerte  hacia la nación y al mundo esta ceremonia se hiciera publica con el aval de todos los honores de una mujer de estado.  El evento se llevó a cabo en la abadía de Westminster el 6 de septiembre.  Sus dos hijos, los Principes Guillermo y Harry (Enrique), su hermano, El Conde Spencer, la familia real, entre celebridades de la televisión y la música se dieron cita.  El sequito que flanquearían el cadáver fueron escogidos de las ciento diez caridades y patronatos que la princesa presidía. Como clausura de la ceremonia, el famoso cantante Sir Elton John le dedicó la canción “Candle in the wind” (vela en el viento), cambiando la letra por “Adiós, Rosa de Inglaterra.”
Conclusión.
Según Robert Lacey, el legado de Diana fue hacer la monarquía mas sensible a los súbditos, así como sirviendo como el icono que preparase a la Casa Real como institución proto-política a entender los cambios en el mundo, la tecnología y la sociedad.  Las personas querían ver una reina que de vez en cuando mostrara sus sentimientos ante el ojo público.  El acecho de los medios de comunicación y las empresas publicitarias no terminaron con el entierro de Diana en el Parque del condado de Spencer, el Althorp Park. Estampas, sellos y una infinita cantidad de memorabilia se puso a la venta. Diana sirvió como un icono de la realeza para la prensa, pero no terminó el entrelace media y corona con la fenecida.  El efecto Diana se transfirió a la corona, en especial a sus hijos, los futuros protagonistas de la familia real.
Aunque en un principio los británicos y el mundo señalaron a la prensa y al hambre por el precio que costaba una primicia sobre la princesa, los mismos medios de comunicación se encargaron de amonestar a la familia real británica por no compartir el sentimiento colectivo de perdida que sentía el mundo.  Diana era un fenómeno que se hizo común en todos los confines del globo, aunque políticamente no estaba vinculada con nadie en países como Japón, EEUU y Brasil, las personas hicieron las mismas filas que aquellos países donde sí Diana tocaba un somero protagonismo por ser de la mancomunidad de naciones como: La India, Australia y Canadá.  Gales dejó de ser un termino para un país integrado del Reino Unido para convertirse en un termino populista global, en cierto aspecto Gales era la villa global y la familia real británica con el icono de Diana se convirtió en la familia real del mundo entero.








Bibliografía
Fuentes Primarias:
Electrónicas.
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Fuentes Secundarias:

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Fuentes Electrónicas.


The Queen. Producido por Stephen Frears. Miramax, Nov 7, 2007. DVD.

Apéndice.


La princesa Diana con sus dos hijos, los príncipes Guillermo y Harry (Enrique) de Gales. Su belleza y carisma difundido a través de la tecnología en la globalización, la hicieron el centro de popularidad de la realeza británica y el icono perfecto de cómo se debía proyectar la realeza en la era post-moderna.


Su majestad, la reina de Inglaterra y su esposo el Duque de Edimburgo; con el jubileo de oro de la soberana-2002-, la reina logra tomar el control del enfoque publicitario que tenía hasta su muerte Diana, princesa de Gales.



La coronación de la Reina Isabel II, uno de los eventos donde los medios de comunicación comenzaron a propagar la monarquía el icono de la monarquía mucho antes de la globalización-1952.

Carlos y Diana, los príncipes de Gales, con su primogénito, el príncipe Guillermo.  Fueron fotos como estas en donde el carisma de Diana como madre al exponerse a los medios de comunicación creció durante la época del tacherismo.

 
The Queen Mum, o la reina madre, un icono sumamente importante durante el reino de su hija Isabel II.  La reina madre se convierte para los británicos en una representación viva de la resistencia y valentía de los británicos durante los bombardeos-Blitz- durante la Segunda Guerra Mundial.
  
Carlos y su ahora esposa Camila, Duquesa de Cornwallis.  En la llamada ‘guerra de Gales’ Diana hizo público la relación extramarital de los ilustrados, lo que sirve de catalítico para el avivamiento de la prensa hacia la figura de Diana como víctima de la familia real.

La pomposidad de las ceremonias reales son la fuente de convergencia más poderosa en el turismo nacional británico.  En dichas ceremonias la proyección de la familia real es relevante; sale a relucir como sirven de iconografía de una continuidad de la gloria del imperio británico. En la era de la globalización se convierten, gracias a la tecnología y a la difunsión masiva en un ente que compete a todos los ciudadanos de una villa global.

Sunday, December 7, 2014

Los Hashemitas: Caso de estudio del Reino de Jordania.

Introducción

La monarquía hashemita en Jordania ha probado ser uno de los regímenes más estables en el mundo islámico del siglo XX.  La astucia política del fundador de la monarquía jordana, el Emir Abdullah de Transjordania y su nieto, Hussein- el arquitecto del estado jordano moderno- llevaron a convertir a un territorio multiétnico sin cohesión política a un estado formal, soberano y estable en el Medio Oriente.
H: La inesperada longevidad del reino hashemita de Jordania se debió a tres razones: La evolución y rigidez de un sistema coercido civil y una elite nacional que respondía al rey a manera de patriarcado político; la lealtad de las levas militares que fueron integrándose a las fuerzas armadas y los sistemas protectores del reino jordano y el interés del imperio británico en ayudar a que el estado prosperara como componente integral del estatus quo en el área de Palestina.
Dos de las características políticas de Jordania que lograron la patente política de este estado artificial del tratado de Sevres lo fueron su localización estratégica y su población étnicamente capaz de ser controlada.  La posición geopolítica de Jordania-en el seno de palestina- convenció a los protagonistas internacionales; tanto los regionales como los internacionales a fomentar su desarrollo como nación soberana.  Factores demográficos como el hecho de que más de un noventa por ciento de los musulmanes en Jordania son de la rama Sunni, siendo la una religiosamente homogénea en el creciente fértil hacen que el efecto antagónico shi’ita-sunni no se de en la región.  Estos factores hacen que el caso de Jordania los hashemitas hicieran posible sus ambiciones políticas de reinar en la región mediante una monarquía.[1]

Orígenes

Según Duncan Perish,  la dinastía hashemita es una rama de la tribu árabe de Q’erish.  Dicha tribu era la que pertenecía el profeta Mahoma. De hecho Hashem, nombre propio del bisnieto de Mahoma, funda en descendencia directa esta rama dinástica.[2] Aunque el liderazgo del Islam ha pasado con el califato de la rama de los Alí’s (descendientes de la hija del profeta Mahoma), los hashemitas son considerados adalides de gran respeto con el título de Ahl-al Bayt o dinastía descendiente de Mahoma.  Duncan documenta que parte de la tribu son oriundos del área sagrada de Hijaz-peregrinaje de la región de la Meca y de Medina. [3]
En sus escritos, Timothy Paris documenta que los hashemitas mantuvieron autoridad como custodio sobre las ciudades “santas” desde el siglo décimo después de Cristo hasta el 1517, cuando el emir regente reconoce la soberanía del sultán otomano Selim I.  Sin embargo, los hashemitas retuvieron la administración del Hararmain, es decir la supervisión del hajj- el peregrinaje anual que hacen los fieles del Islam hacia la Mecca.  Paris explica que en 1803 los turcos perdieron el control de facto de la región de Hararmin cuando los wahabbis, un sector fundamentalista mahometano, les quito la región de las ciudades santas a los hashemitas.  Los otomanos restablecieron el control en 1819 con la ayuda del adalid Mahoma Alí, jefe nominal de Egipto, políticamente adscrito al reino del sultán turco. [4]
Los hashemitas fueron recomendados para propugnar el liderazgo de la revolución árabe en 1916 debido a su llamativa preeminencia en el Islam.  Ante los ojos de muchos árabes, un liderazgo hashemita en la revuelta contra los turcos aumentaba las posibilidades de que la solución sherifana fuese plausible para el movimiento nacionalista árabe.  Según Paris, habia una buena razón para creer que la selección de los hashemitas como adalides cautivaría la opinión publica de la población árabe.  Entre los árabes, la posibilidad de un caudillismo que los uniera luego de la guerra eran limitadas.  Ibn Saud resultaba un lider mucho mas llamativo ante los árabes que los hashemitas desde el 1919.  Pero el ascetismo riguroso de los wahabis[5][i] escasamente podia tener algún grado de compatibilidad con los shi’itas de la región de Mesopotamia o con la mayoría sunni de transjordania.  El hecho de que Faisal y Abdullah no eran nativos en los territorios donde se instalasen como emires resultaba, según Duncan Paris, una constante preocupación para los planes británicos de obtener los territorios en calidad de esferas de influencia.  Solo de tres reinos formados, la dinastía de Hashem sobrevivió su régimen en transjordania.
De acuerdo con los escritos de Lynne Rienner, los hashemitas se rebelaron contra los turcos durante la Primera Guerra Mundial.  La susodicha guerra sirvió para que el líder de la tribu hashemita, Hussein bin Alí, emir de la Meca tomara- con ayuda de los británicos-la batuta del movimiento nacionalista árabe.  Rienner denota que era natural para Hussein asegurar el poder político para sus hijos, Faisal y Abdullah.  La idea de Hussein era hacer una nación arabe bajo un reino unido hachemita toda el área que se llamaba el mashrig[6] .  El reino que quería Hussein era-según Rienner- era políticamente imposible por la naturaleza multi-tribal de la cultura árabe. [7]
Según el Doctor Pablo Hernández, los Hashemitas se convierten en conservadores pro-coloniales a favor de un sistema supervisado británico.  Los hashemitas se convierten en el contrapunto de los principes de la dinastía Saud.  Los Saud pretendían para la península arabiga una nación con bases islámica, mientras que los hashemitas se conformaban con un protectorado británico; compuesto por un gobierno indirecto donde Gran Bretaña ejerce influencia a través de comisionados residentes, respetando las estructuras de poder establecidas por los hashemitas.[8]







La Solución Sharifana
En 1921, los británicos pagaron la lealtad de los hashemitas con lo que se llamó la “solución sharifana.”  La solución consistía en establecer tres monarquías la región del Mashrig[9]Faisal se instaló como rey de Irak, Abdullah se hizo emir de transjordania.  Los dos reinos -documenta Asher Susser- crearon una partición de creciente fértil que respondiese a los intereses tanto del imperio británico como el de los monarcas hashemitas.  La alianza hashemita con los británicos favoreció a la dinastía al serle expandido el territorio de dominio bajo los principes dinásticos, tomando aparte del Hijaz-proclamado por Sharif Hussein al Hashem durante la revuelta arabe- a Transjordania y a Irak.[10]
Visto desde una perspectiva británica, la solución sherifana presentaba distintas ventajas. Su creador, Winston Churchill, articuló en junio de 1921 una deposición ante la cámara baja del parlamento británico-La Casa de los Comunes-que la solución ofrecía un pago moral a la lealtad de los hashemitas y al mismo tiempo cumplía con las exigencias del gobierno británico de reducir los gastos en la política imperial del Medio Oriente. La cooperación hashemita con el imperio británico durante la guerra contra los turcos también implicaba que estos serían muy leales y condescendientes con los intereses ingleses, llenarían las expectativas del pan-nacionalismo árabe del momento concurrentemente sirviendo como el escudo perfecto para el dominio imperial de la economía y la estructura militar de la zona. Paris destaca que la realidad del asunto era muy diferente a lo que planteaba Churchill, pues los factores que llevaron a la planificación de dicha política de dominio hashemita dependían de la situación interna de cada uno de los emiratos formados.[11]
Para Winston Churchill y T. E. Lawrence, los creadores de dicha política, la idea de propugnar una sola dinastía en diferentes roles de liderazgo en la región era llamativa por la condensación política que esta oligarquía representaba.  Los lazos familiares jugaban el juego de la política a favor del imperio británico. Si la presión imperial fallaba en una de sus esferas hashemitas, siempre se podía ejercer presión en otra esfera con régimen hashemita para que la primera sucumbiera ante el cabildeo imperial, sino tambien en aquel familiar que ayudase a que los intereses del imperio británico se llevaran a cabo.  Por ejemplo si Faisal de Iraq sabía que la posición y hegemonía su padre Hussein como rey del Hijaz y la de su hermano Abdullah como emir de Transjordania dependían de sus buenas relaciones hacia los británicos y sus esferas de influencia; este sería más dócil con los ingleses y sus políticas en la zona por el bien de sus familiares.[12] 
En sus planes Abdullah, Mesopotamia representaba la única oportunidad obvia de restaurar su prestigio, luego de la falta de liderato que dejo entrever ante los británicos en la Primera Guerra Mundial contra los turcos.  Con tierras en el creciente fértil, Abdullah salvaba su protagonismo en la historia del nacionalismo árabe.  Mientras Faisal reinara Siria, aunque por un periodo corto, y su hermano mayor, Alí fuese el heredero del reino del Hijaz.[13]  Abdullah restauraría relaciones laceradas con su padre Hussein desde el 1918, cuando este último criticó a Abdullah por fallar al tratar de tomar posesión de la ciudad de Medina, comparándolo desfavorablemente con los logros de Faisal.[14]  Faisal y Hussein ambos negaron la participación activa de la dinastía a Abdullah.  Esto aún cuando antes del 1917, Abdullah era considerado el más dinámico y astuto de los hashemitas, antes de que sus fallos en la guerra lo hundieran.  Al futuro emir de Transjordania lo tildaron de insubordinado ante los ingleses y de ser indolente como adalid militar.  Debido a su mancha en la opinión política este no logró ser instalado como soberano del Cairo. 
Abdullah se tendría que conformar con tomar el emirato de Transjordania mientras se decidia si era meritorio su instalación como regente egipcio. Afín luego de la selección de Abdullah para reinar la zona de Transjordania, los británicos estaban renuentes a apoyar al príncipe y para julio de 1921 los asuntos transjordanos disiparon cualquier protagonismo de abdullah en el Cairo.  Tras la intervención de Lawrence, el voto casi unánime por el cuerpo diplomatico imperial británico para  remover al príncipe del territorio transjordano refrenaron.  El nuevo emirato de Abdullah se mantenia tambaleante, sostenido por agentes de la confianza del emir como Lord Samuel, quien apreció el acto del emir de no hostilidad en contra del estado palestinoi pro-judío, así como la tolerancia diplomática del soberano ante el movimiento sionista del momento.  Ya para noviembre de 1922 la oficina de asuntos coloniales anunció la aptitud de Transjordania de convertirse en un estado ‘soberano’ bajo la tutela del emir Abdullah.  Sin embargo la oficina británica de Exterior publicó su aprobación para mayo del 1923.[15]
Susser en sus escritos expone que los tres reinos establecidos bajo la dinastía hashemita resultaron tener suertes distintas.  El reino de Hijaz probó ser uno efímero dentro del desarrollo geopolítico de la región.  El príncipe Faisal en Irak tuvo mejor suerte; al ser puesto en un sector multiétnico[16], el reino de Irak.  Según Susser, Faisal, con la ayuda de la elite sunnita nacionalista iraquí, creaba el balance político perfecto esperado por el imperio británico para estabilizar la zona.  Irak se convirtió en el primer mandato británico en lograr la independencia en 1930, uniéndose dos años mas tarde a la Liga de las Naciones.[17]  Faisal muere en el 1933, y la monarquía sobreviviría unos veinticinco años más en medio de militarismo, golpe de estados y violencia política. El fin del régimen hashemita en Irak termina en julio de 1958, cuando la familia real es destruida en lo que Passer llama una ‘vulgar exhibición de fanatismo’.
Ironicamente, la dinastía hashemita logra una estabilidad política en lo que Asher Susser llamó la más artificial de las tres monarquías hashemitas, Transjordania.  Transjordania era un emirato desértico de característica tribal, sin ninguno de los recursos que contaban los reinos de Hijaz e Irak.  Su población era mínima y no tenía un centro político definido.
Abdullah Al Hussein fue recibido por las minorías circazas y cristianas, quienes desde el principio reconocieron al monarca como legítimo líder político que erradicaría la anarquía existente de la región.  Los granjeros circazos de Amman se veían en constante amenaza por los nómadas beduinos.  Los Cristianos de Transjordania, como los cristianos árabes en las áreas de Siria estaban a favor de una monarquía hashemita.  Abdullah apeló el sentimiento de los futuros súbditos al mostrarse como una persona tolerante a la cristiandad y al mismo tiempo un buen musulmán. [18]
Otros segmentos de la población, tanto nómadas como residentes permanentes no estaban de acuerdo con lo que llamaban las ‘pretensiones de los foráneos’.  Los nacionalistas árabes entre los pobladores urbanos eran fervientes opositores al reinado de Abdullah.  Influenciados por el istiglalis sirio-fugitivos políticos del frustrado reinado de Siria del hermano de Abdullah, Faisal- se convirtieron en “cínicos de una regencia hashemita”.  Estos exiliados políticos sirios comenzaban a tener una visión republicana de lo debía ser el gobierno árabe, rechazando todo tipo de modelo monárquico impuesto.[19]
En la entrada a Transjordania, Abdullah tenía a su disposición una fuerza militar de su entera confianza.  Aunque la fuerza armada era ínfima, satisfacía el requisito de controlar la oposición local.  Abdullah suprimió la oposición tribal con el menor esfuerzo militar y con el mínimo costo de recursos.  La fuerza aérea británica ayudó con la supresión. Las autoridades británicas comenzaron desde temprano en la década de los 1920 a asegurar por medio de propaganda política la lealtad de los pobladores de las aldeas.  Como estrategia pro-monárquica, los británicos accedieron la aprobación de títulos de propiedad de las tierras, la garantía de derechos civiles, una valorización más alta del precio de las tierras y sensatez en el sistema de impuestos. En unos años Transjordania se transformó con toda autenticidad política en la “tierra del Emir Abdullah” contrario a lo sucedido en Irak con Faisal y los hashemitas iraquíes.[20]
Abdullah escogió deliberadamente Amman como la capital de su reino.  El príncipe prefirió empezar en la ciudad desde cero.  Los circasianos, leales a los hashemitas, eran la población mayor de Amman.  En su fase inicial el régimen de Abdullah dependía de extranjeros, recién llegados a Transjordania.  Los extranjeros eran mayormente palestinos y sirios istiglalis[21], que migraron a las ciudades de Irbid y  Al Salt, desde la década de 1880 y a Amman, la capital, desde los 1920’s.[22] En vez de ayudar la monarquía hashemita, los descendientes de los mencionados grupos se convirtieron en una burguesía profesional que se opusieron al reino de los ghuraba (extranjeros).[23]
La integración de las tribus y la Jordanización del Estado.
Para mitad de la década de los 1920, Abdullah se instala en la capital gobernando con la ayuda de los istiglalis[24] sirios.  Estos constituían un problema para los mentores británicos de Abdullah, quienes no encajaban ni con las tendencias nacionalistas sirias ni los sentimientos franco-fóbicos de los istiglalis.  El soberano tampoco estaba satisfecho con la ayuda de los desertores sirios.  La idea de deshacerse de este grupo resultaba eliminar un factor irritante en el joven estado jordano.  Para la década de 1930 se comienza a desplazar al grupo sirio y se reparte la burocracia política local entre palestinos –conformando la elite de la administración real-, jordanos[25] y árabes no jordanos.[26]
En 1953 con la succession  del rey Hussein de Jordania, hijo de Abdullah, trajo lo que se llamó la jordanización de la burocracia del reino hashemita.  La jordanización fue la continuación de la campaña de traer a los árabes jordanos, palestinos y circasianos al control de la burocracia del reino hashemita de Jordania.  Otro motivo fue la cuestión palestina con la creación del nuevo estado de Israel.  Corto tiempo después de su entronización el Rey Hussein optó por cambiar la vieja guardia de la administración gubernamental con nuevo talento jordano joven. Se remplazaría la viaja burocracia con jordanos nacidos durante la primera guerra mundial y provenientes de los centro urbanos del Banco Oriental. [27]
Asher Susser expone que contrario a lo sucedido con su hermano Faisal, Abdullah no tuvo que enfrentarse con un fuerte movimiento nacionalista que debilitara su causa común con el imperio británico, la creación de la monarquía hashemita con una política pública pro-británica. Según Sasser la elite urbana en Transjordania no solo era pequeña pero también una dividida en sus intereses.  Estaban los norteños de las ciudades de Irbid y Salt, así como los sureños de los precintos de Kayak y Ma’am, siendo estos últimos favorecedores de la monarquía hashemita.  Añadidos a los roces tradicionales entre los nómadas y los residentes permanentes, las luchas internas entre las tribus nómadas y la mínima organización política, todos estos factores facilitaban el reinado del emirato y la creación de un espacio político estable para la monarquía hashemita.  En  sus escritos Susser documenta la existencia de un puñado de oposición siempre estaba presente entre segmentos poblacionales de la burguesía educada de Salt y Irbid, que compartían los sentimientos republicanos de Siria.  Este grupo, sin embargo, permaneció incapaz de influenciar los sentimientos pro-monárquicos que vinieron con la ‘jordanización’ del estado y su eterna protección por parte de la esfera de influencia británica. 
Uno de los logros más significativos del reinado del Emir Abdullah fue la pacificación, incorporación e integración de las tribus nómadas a la maquinaria del estado.  Este fenómeno se obtuvo por medio de una perspicaz combinación de favores y coerción de las mismas.  Las rebeliones tribales en contra del emirato durante los primeros años del estado de Transjordania fueron efectivamente suprimidas por la guardia jordana con la ayuda de la fuerza aerea real inglesa.  Como explicó John Bagot Glubb, ex-comandante de la Legión Árabe, la movilización de un ejército moderno a la zona de Transjordania puso fin a cualquier ventaja militar que pudiesen tener los beduinos nómadas.[28]
La lealtad tribal también fue comprada con ofrecimiento de tierras, posiciones dentro de la burocracia del estado y exenciones contributivas.[29] Mientras la influencia del gobierno hashemita se difuminaba a través del país, el régimen de Abdullah comenzó a tomar patrones de un ‘neo-patrimonialismo’. El emir usó el poder que tenía en sus manos para dirigir el estado hacia sus intereses personales y de aquellos que patrocinaban la monarquía.
“Abdallah's rule “began to take on all the hallmarks of neopatrimonialism. He used the power he had to … [direct] the flow of government resources to increase the stature of those who supported him and to isolate and undermine those who did not. “(Dodge, 6)
         Generalmente Abdullah ofrecía los favores políticos a las tribus mas poderosas e influyentes para facilitar la retención de su preeminencia y a la misma vez ganar su apoyo.[30] Sin embargo, la vía más efectiva de la integración de las tribus pudo ser posible a través de la Legión Árabe.  Los eventos se transformaron a favor del estado, la tendencia fue que los nómadas se integraron al eje monárquico hashemita.[31]
El proceso de integración tribal comenzó en la década de 1930, cuando el Comandante John Bagot Glubb establece la Patrulla del Desierto, una organización de la Legión Árabe para reclutar soldados beduinos.  El reclutamiento a dicha legión se hizo atractivo para los hombres de las tribus beduinas, quienes de por si sufrían de un estilo de vida considerado socialmente paupérrimos desde la misma creación del estado.  La consolidación del gobierno central incrementó la carga de impuestos y finalmente exterminó el flujo de dinero hacia las tribus. Los ataques de parte de las tribus pro-Saudita, las rachas de langostas y las constantes sequías mermaron los recursos agrícolas entre los años de 1929 y 1936 fueron factores que indirectamente motivaron a los beduinos jordanos a aceptar servir en las fuerzas armadas del estado.[32]  La legión proveyo una estructuración militar en donde acomodaba grandes cantidades de nómadas a la milicia, estableciendo un sistema burocrático de las tribus con la monarquía hashemita.[33]
El servicio de los nómadas a la Legión Árabe creada por el estado jordano contribuyó de manera decisiva a la transformación de las tribus árabes en la zona a favor de la monarquía hashemita.  A manera escalonada la lealtad hacia el comandante de la liga significaba la lealtad al soberano.  Fue el rey quien asumiría el manto de ‘sheik de sheiks’ o el gran jefe supra-tribal.[34]  Según Laurence Axelrod en sus escritos, los reyes hashemitas del Jordán-Abdullah, Talal y luego Hussein-al trazar su ascendencia directa hacia el profeta Mahoma, representaban no solo un papel político entre las tribus, sino uno ceremonial-religioso como defensores de la fe islámica; cosa que apelaba el sentimiento de lealtad de los soldados tribales.[35]  El enliste preferencial de beduinos al comando consolidó la legitimidad de la monarquía hashemita por medio de una relación quasi-obrero-patronal caracterizada por un eje tribal-monárquico.[36]
La simbiosis entre la monarquía hashemita y las tribus beduinas reforzó su consolidación con la seguridad que ofreció la casa real al darle a las tribus árabes, trato preferencial, prestigio dentro del estado y estabilidad económica.  Más aún el estado comenzó una concienciación general de la importancia de las tribus beduinas en la formación del estado jordano.  La administración real promovió una propaganda cultural de las tribus árabes como “símbolo por excelencia” de una herencia jordana.[37]
La Legión Árabe, al contrario de otras fuerzas armadas en la región, se fue de lento desarrollo militar, debido a su tarea de convertir lo que el estado jordano consideraba aborígenes en oficiales disciplinados de un ejército.  En Egipto, Siria e Irak fueron estos beduinos de arma blanca quienes llevaron a cabo las revoluciones que acabaron con las monarquías o republicas impuestas y llevaron al poder las dictaduras militares.  Sin Embargo, en Jordania el ejército seleccionaba cautelosamente el reclutamiento de sus hombres, evitando una institución militar de carácter compulsorio.  Esto se hizo con toda intención para mantener a los leales a los hashemitas en las esferas de influencia tanto política como militar.  En vez de servir como aparato revolucionario, las fuerzas armadas jordanas se le dio la tarea de ser el activo mas poderoso del gobierno hashemita.  Hasta el 1950, la Legión estuvo en manos de oficiales británicos.  En 1955, luego de una rápida expansión de la legión  con la guerra contra Israel de 1948, cientos de oficiales británicos se convirtieron en los comandantes de la mayoría de los regimientos y otras formaciones mayores.[38]

La estructura de poder en la monarquía jordana.
Según el autor Fathi en sus escritos en Layne, Las estructuras administrativas que heredó el Rey Hussein contaban con suficientes recursos para mantener el estado hashemita que tanto trabajo le costó al Emir Abdullah construir.  Los jordanos nativos fueron elevados a los puestos más altos de la burguesía gubernamental, mientras que el ejército pasó por un proceso de arabización. Esencialmente, la estructura hecha por Abdullah y sus protectores británicos se mantuvo intacta.  Fathi expone que lo único que cambió fue el volumen para satisfacer la constante necesidad de modernización para contrarrestar en aquel momento al estado israelí.
El palacio real era el centro indiscutible de mando en el gobierno.  La estructura física era relativamente compacta pero eficiente.  El rey no solo reinaba, sino que gobernaba desde el tope de una pirámide de poder administrativo.  El soberano supervisaba toda política pública tanto de interior como de exterior.  El ex-primer ministro Ayd- Al Rifa’i caracterizaba la administración jordana como una ‘altamente personalizada’ en donde toda decisión era tomada por el rey con el aval de sus consejeros y en ocasiones, con la opinión del primer ministro y el gabinete.  Era un hecho de la idiosincrasia política jordana, según Rifa’i, que el mando era unilateral de arriba hacia abajo sin influencia burocrática de ninguna índole.  El rey, de facto y jure era la ‘esencia unificadora’ del sistema.  Sobre Rifa’i, Fathi concluye que la influencia del soberano hashemita copaba toda esfera del gobierno jordano.[39]
Aunque el reino hashemita de Jordania es de jure una monarquía constitucional, el sistema jordano ha sido definido por varios autores desde un ‘constitucionalismo controlado’ hasta una monarquía absolutista.[40]  Un balance constitucional de poder no existe, todo está a favor del soberano.
El monarca es la cabeza del estado y directamente de las tres ramas del gobierno-legislativa, judicial y ejecutiva.  El rey también lleva el título de cabeza suprema de las fuerzas armadas.  Es la prerrogativa del soberano de legislar u ordenar por decreto real. El monarca nombra y quita los miembros del gabinete del gobierno arbitrariamente; así como se reserva el poder de convocar, disolver y suspender el parlamento.  El rey decide cuando y como son las elecciones.  Más aún, a discreción propia el rey puede declarar el país en un estado de emergencia o instituir la ley marcial.  En abril del 1957, los partidos políticos fueron prohibidos y se impuso una ley marcial por la Crisis de Zarqa[41].  En aquel momento la ley marcial se levanta a finales del año del 1958, pero la prohibición de la política partidista estuvo vigente por treinta y cinco años, hasta el 1992 cuando se erradica la política publica del rey.[42]  Según el autor Dann, el gabinete de gobierno sirve mas como un brazo político del palacio que un cuerpo gobernante.  Los miembros más importantes del gabinete; el primer ministro, el ministro de interior y el ministro de información son parte del consejo privado del soberano.
Cualidades como el liderazgo, valentía y las  habilidades políticas de los monarcas hashemitas en Jordán, en su mejor ejemplo, Abdullah I y Hussein, no pueden ser ignoradas a la hora de analizar la historia política del banco oriental: Una historia con características elitistas (tanto tribales como urbanas) de cohesión para la preservación del patrimonio político hashemita.  Después de todo eran estas elites; militares, burócratas, políticos entro otros los que formaban la esencia del estado Jordano. En contratiempos históricos del siglo XX: desde la influencia del naserismo[43], el nacionalismo palestino y el fundamentalismo islámico hasta la transición de Abdullah a Hussein-el periodo de reino débil del rey Talal-la lealtad política que se creo con las levas sociales y militares pro-monárquicas proveyeron a la dinastía hashemita con una inmunidad política tanto estatal y regional que se mantiene fuerte aun hasta hoy día.[44]
Según Uriel Dann la constante cooperación de la elite del Banco Oriental fue nutrida con gran cuidado político.  El rey invirtió un considerable esfuerzo y habilidad para cautelosamente mantenerle equilibrio entre las diversas etnias locales y el rol de la misma en el poder e influencia de la burocracia real.  Robert Satloff expone que estos movimientos fueron  fríamente calculados nombramientos fueron tejiendo la pirámide de la administración jordana.  Las posiciones dentro del gobierno incluyeron retos geográficos como la representación tanto del norte como del sur del territorio jordano, entre las tribus árabes beduinas-estas entre las levas militares de las fuerzas armadas-así como los cristianos y circasianos en su protagonismo en las influencias de poder.  Los autores señalan que lo relevante de todo esto es que el rey y la dinastía hashemita estaban personalmente a cargo de esta planificación.
La estabilidad y la fidelidad de la elite burocrática jordana se demostraron con destacamento en los dos años de transición de gobierno entre el asesinato de Abdullah en julio de 1951 y la toma constitucional de poder por parte del príncipe Hussein-luego rey- en mayo de 1953.  El heredero de Abdullah, El Rey Talal, sufría de enfermedad mental que lo refrenaba de tomar las riendas de Jordania. Aunque el Rey Abdullah ya tenía un plan con sus consejeros reales más cercanos para sacar a Talal de la línea de Sucesión, la súbita muerte de Abdullah I dejó el problema del reinado de Talal sin resolver.  Alec Kirkbide, consejero del rey Abdullah planteó la situación en sus propias palabras:
“The small group of political leaders, which the late monarch had gathered round the throne, firmly held on to the reins of power, and while they were not friends amongst themselves, they had the wisdom to see that their failure to pull together could only bring harm to all concerned.”(Dann, 146)[45]
         Luego de la muerte de Abdullah, el hijo menor de éste Na’if trató de obtener el trono para sí, sin embargo Talal fue el escogido por la elite hashemita y el consejo real de ancianos-compuestos por  miembros claves como Ibrahim Hashim, Taefig Abu al-Huda y Samir al-Rifa y el británico Kirkbride- para suceder a su padre.  Talal fue escogido por razones de planificación a largo plazo, pues Talal era padre de Hussein que aunque en ese momento contaba con diez y seis años se consideraba por la vieja guardia como el más prometedor sucesor al trono hashemita.  Una vez Talal toma el trono, Kirkbride en sus memorias la inexorable sucesión del príncipe Hussein al reino de Jordania.[46]  Talal fue entronizado en Septiembre de 1951, en este momento fue donde único el gabinete de gobierno tomó parte integral del reino jordano; en menos de un año el primer ministro Tawfiq Abu al-Huda se convirtió en el verdadero poder detrás del trono y maestro del escenario político.[47]  En agosto de 1952, el rey Talal fue declarado incapacitado de reinar por su problema mental y removido a favor de su hijo Hussein.  El nuevo rey Hussein, era menor de edad para el momento, y tuvo que esperar nueve meses para tomar el poder cedido por su padre.
En el ínterin, el reino de Jordania por primera vez estaba sin un monarca de facto, en donde se estableció un concilio de regencia compuesto por Ibrahim Hashim de Nablus, Sulayman Tuqan de Nablus y Abd al Rahman al Rashdat de Irbid, tres jefes del territorio transjordano, los dos primeros de la elite del banco oriental y el último palestino.  El concilio de regencia y el primer ministro al Huda gobernaron el país en el momento de crisis institucional.
Sin embargo el vacío que dejaba la falta de un soberano caudillista no afectó institucionalmente al estado jordano.  Según Uriel Dann y Robert Satloff, el reino hashemita estaba tan firme en sus ramificaciones que por naturaleza política la burocracia administrativa aguantó la situación sin lacerar el orden de la monarquía caudillista hecha por el emir Abdullah.  Por el contrario la regencia probó que la fundación elitista de jordana estaba más fuerte que nunca.
“that at a certain time … the establishment could keep on top in the rough-and-tumble of domestic challenges, without the Hashemite ruler as a continuous prime mover.”(Satloff, 15)   
La clave de la capacidad del monarca y de su elite de mantener la estabilidad del estado político residió en ayuda del ejército y los órganos internos de seguridad, cuerpos que según dice Kirkbride son supra-leales a la dinastía hashemita.  Por otra parte los grupos árabes nómadas, los beduinos-que constituían un rol central en el ejército-desarrollaron una sorprendente lealtad y devoción al monarca como descendiente directo del profeta Mahoma.  Hussein, el nuevo monarca estaba agudamente conciente de esta realidad socio-política en Jordania, probando su eficacia en el futuro con incidentes políticos.[48]
Al entrar al poder, el rey Hussein se encargó del bien estar de ejército y de las tribus beduinas que alimentaban el recurso humano de este.  El joven soberano mantenía contacto constantemente, creándose una rutina.  Hussein no solo visitaba el ejército, sino también el seno de las tribus árabes, expresando su identidad y responsabilidad con estas, así como con la preservación de su cultura.  Esta simbiosis de corona-tribus se tornó tan fuerte que muchos analistas perciben la cohesión del efecto estatista jordano con dicho fenómeno.[49]  El rey, por ejemplo, elogiaba su humilde ascendencia tribal, las tribus de Hashim y de Quarysh “Las más nobles tribus guardianas de la Meca, bendecidas por Dios y ascendientes del gran profeta”, Hussein decía que el que lastimaba las tribus, lastimaba la monarquía y por ende lastimaba al estado.[50]
Hussein invirtió gran energía en su  ejército, aparte de tiempo y recursos.  Creó una elite militarista, privilegiando a los hombres de las fuerzas armadas.  EL ejército jordano tenía su propio programa de servicios de bienestar como hospitales, vivienda, educación y alimentos; aparte de acceso privilegiado a las puertas de palacio.  Más aún, el rey fomentó un sistema de camaradería entre el ejército y los oficiales de alto rango.  La revista de guardia por parte del rey era rutinaria.[51]




El estilo de gobierno.
Como regla general los hashemitas de Jordania solían utilizar el pleno poder constitucional que tienen en sus manos.  Usualmente este ejercicio requirió de malabarismo diplomático, pues el soberano no quería públicamente ejercer mano dura contra sus propios súbditos pero tampoco demostrar debilidad en la política pública.  La fuerza bruta se llegó a emplear, pero siempre como último recurso.  En una de las ocasiones del uso de este poder ultra-constitucional lo fue la guerra civil del 1970 al 1971.  La presencia de de una institución armada, fida'iyyun[ii], en Jordania-muy parecida a hoy día Hizbollah en el Líbano- afines de la década de los sesenta creó un organismo con casi un gobierno propio que amenazó a la monarquía hashemita.  Sin ningún reparo, el entonces Rey Hussein, que conocía la magnitud de dicha crisis política, planifico durante dos años una estrategia para destruir el fida'iyyun, su decisión de ordenar su exterminio fue planteaba precisamente por la elite monarquista y los fieles al rey.[52]
El fida'iyyun fue expulsado de Jordania, su infraestructura fue demolida, evitando que el movimiento resurgiera.  Aún contando con la opinión pública a su favor, el rey, en declaraciones oficiales dejo claro que su decisión era basada en el ejercicio de salvaguardar la ley y el orden del estado y no era ninguna campaña en contra de los palestinos como tal.[53]  El tiempo borró todo resentimiento de los palestinos contra el soberano hashemita por la acción tomada.  Una vez mas, explica Susser, la sobrevivencia y fortaleza de la monarquía hashemita en Jordania fue producto de la diplomacia y el tacto político de Abdullah I y Hussein.  Jordania no se ha desarrollado en una monarquía de miedo para mantener el poder, de hecho, comparado con la mayoría de los estados árabes modernos, la monarquía hashemita aparece como una liberal.

El fenómeno del Islam en Jordania.
Al sobrevivir todo tipo de tribulaciones de transición política y sucesión, la prueba del radicalismo árabe, la militancia palestina y los embates de la guerra con Israel no eran los únicos factores que retaron la monarquía hashemita.  La monarquía durante el siglo XX ha confrontado problemas de índole religiosos, la combinación del fundamentalismo islámico con la crisis socio-económica.  El vacío ideológico dejado por la caída del pan-arabismo ha sido remplazado en Jordania- como en otras partes del mundo islámico-por dos procesos concurrentemente conflictivos: el entroncamiento del estatismo territorial por un lado y por otro lado el levantamiento fundamentalismo islámico.
La mayor oposición en Jordania ha sido transformada, desde finales de la década de los setenta y a principios de los años de la década del 1980, de una oposición árabe o/y nacionalista palestina hacia un reto islámico, influenciado por la corriente shi’ita de la revolución iraní y los enemigos de la estabilidad económica que ofrece el estatus quo del reinado hashemita.  A fines de la década del 1980, Jordania ha comenzado una lucha con el alto índice de desempleo entre otras fallas socio-económicas desde los desbalances económicos el incremento demográfico y la suficiencia de los recursos económicos del estado jordano.  La ayuda internacional, en especial los estados árabes, se comenzó reducir luego de la perdida de las guerras contra el estado de Israel; dando razones para que los grupos islámicos extremistas convenzan a la población del reino que la devoción fanática a la religión sea la solución a los problemas de Jordania.[54] 
El régimen y los fundamentalistas islámicos han logrado establecer de manera informal una convivencia.  Sin embargo cuando el reto al estado estribó desde la misma religión que profesa el estado, el secularismo de la monarquía hashemita y el Islam se encuentran de frente como opositores ideológicos uno del otro.  Cabe aclarar que esta situación se vio en Jordania como consecuencia de la hegemonía política de los ayatollas shi’itas con la revolución iraní en  contra del Shah.  Anterior a estos eventos la religión islámica abrazaba la dinastía hashemita. De hecho, el Bethren[55] musulmán en Jordania y el régimen fueron por décadas aliados políticos al enfrentarse al secularismo naserista y del partido baath[56] provenientes de los árabes socialistas en los mil novecientos cincuenta y en la década de los sesenta.  Tanto la monarquía como los grupos religiosos de derecha percibían a los árabes socialistas como amenaza al régimen.  El escudo de la monarquía lo fue la misma religión para lidiar con la ideología socialista árabe. Cuando todos los partidos políticos fueron prohibidos en 1957, el decreto real no fue aplicado al partido musulmán de Bethren, quien quedó como el único grupo partidista en Jordania hasta 1992.  Por lo tanto, nunca ha existido una mala ‘comunión’ entre el Islam y el régimen hashemita en comparación con los regímenes socialistas seculares de Egipto, Siria y Algeria.[57]
Asher Susser en sus escritos en la revista Middle East Contemporary (MEC) señala que la dinastía hashemita era genealógicamente pertinente al Islam, a diferencia de los alawis[58] de Siria.  Todo lo contrario, el régimen monárquico siempre resaltó la virtud de la casa real de ser ascendientes del profeta mahoma.  De hecho la elite de gobierno usaba como instrumento de manipulación de la opinión pública la ascendencia del rey hashemita con el profeta Mahoma siempre proyectando la dinastía real hacia el legado de una rectitud religiosa ejemplo a seguir en los súbditos.  Este lazo genealógico, a manera irónica daba la licencia a los monarcas jordanos de manejar una occidentalización y secularismo dentro de la institución.
Mas aún, Susser expone que un factor determinante de cómo se ha manejado la convivencia de la religión y el régimen hashemita en Jordania es el desplazamiento de poder político hacia el monarca.  La monarquía, siempre ha estado confidente en sus esferas de poder dentro de Jordania, ante el ojo público se ha refrenado de usar el mismo como instrumento de represión para contender cualquier tipo de fanatismo religioso con propaganda de cambios políticos y socio-económicos a favor de un proceso de democracia por-monárquica.
El primer ejercicio democrático en Jordania, hecho para contrarrestar el poder político que pudiese representar el fanatismo musulmán fue el de las elecciones parlamentarias del 1989, un evento muy bien controlado por el régimen hashemita.  La constitución de 1991 aprobó el multipartidismo y la libertad de prensa, que se usan por el fenecido rey Hussein como instrumentos políticos para asegurar la superioridad de la monarquía y el estatismo profesado por ésta.  La democracia supervisada por el régimen sirvió como la mejor arma en contra de las repercusiones políticas de la región dejadas por la revolución del Ayatolá Ruyollah Khomeini en Iran en contra de la monarquía pro-occidental del Shah.[59]
El proyecto de democratización de Jordania condicionado a los intereses de la corona no fue elemento para esconder dentro de palacio.  El rey Hussein y su hermano el príncipe Hassan actuaban explícitamente al demarcar las fronteras del experimento democrático.  El rey explicó que la democratización era “una manera de garantizar la estabilidad de los hashemitas” en un momento de crisis doméstica prolongada.
“They explained that democratization was a means to “guarantee the stability of the Hashemite Kingdom” at a time of prolonged domestic crisis. Political pluralism and openness were the “safety valve in Jordan, ” and democracy was “one of the most important pillars of national security. ” Nobody would be permitted “to exploit democracy to liquidate it. ” Pluralism and tolerance were the antithesis to Muslim extremism, whereas Jordan rejected “intellectual terrorism and [had] never condoned violence, fanaticism, malice, and anarchy, ” having opted for “tolerance with firmness that [could] best ensure security. ” (Susser, 451)
Susser expone que ante los ojos de tanto el régimen como los islámicos de derecha, la democratización no era ni un activo ni una virtud, solo un instrumento para refrenar cualquier intento de amenaza ideológica a corona hashemita.  Para el rey el proceso era otro mecanismo de control.  Mientras que para la derecha islámica era una válvula de escape que permitía hablar su postura ante el foro público y su influencia sin una confrontación vis a vis contra palacio.  Una confrontación que de haberse dado, la derecha islámica, dice Asher Susser, perdería.

Conclusión
La monarquía ha contendido con una variedad de retos domésticos para poder subsistir.  La monarquía hashemita logró resolver los problemas políticos que envolvieron las decisiones y el protagonismo del mismo monarca, la amenaza del socialismo árabe nacionalista y las levas militares palestinas.  El uso de fuerza y represión salvaron la estabilidad del estado jordano y más relevante al régimen hashemita.  La estructuración de una burocracia pro-estatista, la militarización de los marginados creando levas militares que juraran lealtad a la figura del rey y la inclusión de las étnias hicieron que Transjordania, luego Jordania se convirtiese en el único reino hashemita que sobrevivió la inestabilidad socio-política de la zona del Medio Oriente.
Los problemas para los hashemitas en Jordania no se han terminado, pero los reinados de Abdullah I y Hussein dejan un legado caudillista que actúa políticamente centrípeta alrededor de su majestad, el descendiente de Hashem.  La hipótesis se prueba; la manipulación de una sociedad de tipo anárquica resultó en la victoria política y la creación de un estado en el territorio transjordano.


Glosario
Alawis: grupo religioso prominentemente sirio, cuya etimología viene de Alí, yerno del profeta Mahoma

Bethren: Sociedad política de derecha que representa la religión y el sharia islámico en Jordania.
Circasiano: grupo étnico del norte del caucazo, y que fueron expulsados del área por los rusos en la década de 1860.  Estos conversos al Islam desde hace 400 años, se refugiaron en Turquía, Palestina y el área mesopotámica.
fida'iyyun:  Movimiento palestino radicado en Jordania para reclamar la libertad palestina del estado Israelí.
Istiglalis:  sirios fugitivos políticos del frustrado reinado hashemita de Siria que luego se revelaron contra el régimen francés.
Mashrig: area que comprende Siria, Palestina, transjordania, Iraq, y entrando la península arabiga hacia la Meca y Medina.


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Wiktorowicz, Quintan. "Islamists, the State and Cooperation in Jordan." Arab Studies Quarterly (ASQ) 21.4 (1999): 1.



Apendice I




















Mapa Demográfico de Jordania.


Apendice II


Apendice 3


Glosario
Alawis: grupo religioso prominentemente sirio, cuya etimología viene de Alí, yerno del profeta Mahoma
Bethren: Sociedad política de derecha que representa la religión y el sharia islámico en Jordania.
Circasiano: grupo étnico del norte del caucazo, y que fueron expulsados del área por los rusos en la década de 1860.  Estos conversos al Islam desde hace 400 años, se refugiaron en Turquía, Palestina y el área mesopotámica.
fida'iyyun:  Movimiento palestino radicado en Jordania para reclamar la libertad palestina del estado Israelí.
Istiglalis:  sirios fugitivos políticos del frustrado reinado hashemita de Siria que luego se revelaron contra el régimen francés.
Mashrig: area que comprende Siria, Palestina, transjordania, Iraq, y entrando la península arabiga hacia la Meca y Medina.







[1]  Asher Susser and Aryeh Shmuelevitz (eds.), The Hashemites in the Modern Arab World: Essays in Honour of the Late Professor Uriel Dann(London: Frank Cass, 1995), pp. 1-5
[2] The Hashemite Dynasty, 28 Aug. 2006 <http://www.kinghussein.gov.jo/hash_intro.html>
[3] Duncan Parrish, "The Hashemites," New Statesman 29 Jan. 1999: 14, Questia, 28 Aug. 2006 <http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=5001241303>.
[4] Timothy J. Paris, Britain, the Hashemites, and Arab Rule, 1920-1925: The Sherifian Solution (London: Frank Cass, 2003) 9, Questia, 28 Aug. 2006 <http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=108513693>.
[5] Sector fundamentalista mahometano.
[6] El Mashrig árabe es el area que comprende Siria, Palestina, transjordania, Iraq, y entrando la península arabiga hacia la Meca y Medina.
[7] Joseph Kostiner, ed., Middle East Monarchies: The Challenge of Modernity (Boulder, CO: Lynne Rienner, 2000)
[8] Pablo Hermandez. Seminario Doctoral. Islam en el Siglo XX.  Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metropolitano. 2006.
[9] Asher Susser, "7 The Jordanian Monarchy: the Hashemite Success Story," Middle East Monarchies: The Challenge of Modernity, ed. Joseph Kostiner (Boulder, CO: Lynne Rienner, 2000) 88
[10] IBID.90
[11] Timothy J.Paris, Britain, the Hashemites, and Arab Rule, 1920-1925: The Sherifian Solution (London: Frank Cass, 2003) 363, Questia, 9 Oct. 2006 <http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=108514047>.

[12] Middle East Conference, Cairo, Appendice 6, 12 de marzo del 1921, CO 935/1, p. 22.
[13] Carta de Hussein a C.E. Wilson, 25 December 1918, JAgP, FO 686/40, p. 45. en Paris Op. Cit
[14] Vickery, Intelligence and Political Reports, 26 October-21 November 1919, and 1-11 December 1919, ARBUR Papers, FO 882/20, pp. 208, 228. en Paris Op. Cit
[15] Timothy J.Paris, Britain, the Hashemites, and Arab Rule, 1920-1925: The Sherifian Solution (London: Frank Cass, 2003) 363, Questia, 9 Oct. 2006 <http://www.questia.com/PM.qst?a=o&d=108514047>.

[16] Iraq era un área multiétnica compuesta de las ramas islámicas de los sunni, shiitas, judíos, asirios cristianos entre otros. 
[17] IBID. 92
[18]Kamal Salibi, The Modern History of Jordan(Londres: I. B. Tauris, 1993), p. 85.
[19] Ibid., pp. 85-86.
[20] Michael Fischbach, -British Land Policy in Transjordan,- in Eugene Rogan and Tariq Tell (eds.), Village, Steppe, and State: The Social Origins of Modern Jordan (London: British Academic Press, 1994), pp. 80-81; Salibi, The Modern History of Jordan, p. 49.
[21] Véase glosario.
[22]Salibi, Op. Cit. pp. 98-99.
[23] Ibid., p. 106; Mary Wilson, King Abdallah, Britain, and the Making of Jordan(Cambridge: Cambridge University Press, 1987), pp. 64-65.
[24] Véase glosario.
[25] Los jordanos religiosamente se component de cristianos en un siete por ciento y el resto en musulmanes
[26] Jaseer Aruri, Jordan: A Study in Political Development, 1921-1965 (Ann Arbor: University of Michigan Microfilms, 1967), p. 82.
[27] Paul Kingston, “Breaking the Patterns of Mandate: Economic Nationalism and State Formation in Jordan, 1951-1957,” in Rogan and Tell, Village, Steppe, and State, pp. 187-216.
[28] John Bagot Glubb, The Story of the Arab Legion (London: Hodder and Stoughton, 1948), p. 8.
[29] Toby Dodge, An Arabian Prince, English Gentlemen, and the Tribes East of the River Jordan: Abdallah and the Creation and Consolidation of the Trans-Jordanian State, Occasional Paper 13, Centre of Near and Middle Eastern Studies, School of Oriental and African Studies, University of London, 1994, p. 4.
[30] Ibid. p.21
[31]Riccardo Bocco and Tariq Tell, “Pax Britannica in the Steppe: British Policy and the Transjordan Bedouin”, in Rogan and Tell, Village, Steppe, and State, p. 108.  
[32] Ibid., pp. 108-109.
[33]Dodge, Op. Cit.  p. 28
[34]Fathi, Jordan, pp. 96-97, 127; Linda Layne, “Tribesmen as Citizens: 'Primordial Ties' and Democracy in Rural Jordan,” en Linda Layne (ed.), Elections in the Middle East: Implications of Recent Trends (Boulder: Westview Press, 1987), p. 128.  
[35] Axelrod, Laurence “Tribesmen in Uniform: The Demise of the Fida'iyyun in Jordan, 1970-1971” Muslim World, 68, no. 1 (1978), p. 44
[36] Ibid., p. 26
[37] Linda Layne, Home and Homeland: The Dialogics of Tribal and National Identities in Jordan(Princeton: Princeton University Press, 1994), p. 103.
[38]James Lunt, Hussein of Jordan: A Political Biography(London: Macmillan, 1989), p. 13; Dann, King Hussein, p. 32
[39] Fathi, Schirin H. Jordan: An Invented Nation? Hamburg: (Deutsches Orient-Institut, 1994.) p. 125.
[40] Ibid., p. 124.
[41] En Zarqa, los beduinos enlistados se rebelaron contra sus comandantes, actuando insubordinadamente tomando por la fuerza las comandancias declarando que su propósito era con detruir la monarquía.
[42] Asher Susser, On Both Banks of the Jordan: A Political Biography of Wasfi al-Tall(London: Frank Cass, 1994), pp. 176–177
[43] Movimiento secularista árabe con el caudillismo del adalid Nasser.
[44] Uriel Dann, “Regime and Opposition in Jordan Since 1949, ” in Menahem Milson (ed.), Society and Political Structure in the Arab World(New York: Humanities Press, 1973), p. 146
[45] Ibid., p. 175.
[46] Satloff, From Abdallah to Hussein, pp. 15–16.
[47] Ibid, pp. 13–72.
[48] Satloff, Op. Cit, p. 168.
[49] Layne, Op Cit, p. 104


[50] Ibid., p. 105
[51] Samir Mutawi, Jordan in the 1967 War (Cambridge: Cambridge University Press, 1987), p. 16.
[52] Susser, Op cit.  pp. 136–138
[53] Ibid., p. 141
[54] Fouad Ajami, “The End of Pan-Arabism, ” Foreign Affairs, 57 (1978/79), pp. 355–373.
[55] Véase glosario.
[56] Partido secular socialista nacionalista  árabe.
[57] Susser, “Jordan, ” MECS, Vol. 17, 1993, p. 464.
[58] Véase glosario.
[59] Susser, “Jordan, ” MECS, Vol. 15, 1991, pp. 500–501; Vol. 17, 1993, pp. 451–452.